Londres V, el Soho y Trafalgar Square



 
Ya sabemos para que sirve un museo. Ahora  necesitamos aire. Aire y comer algo, que la cultura llena el espíritu, pero no el estómago.

Nos encaminamos hacia el Soho, rodeados de gente. Estamos en Easter Holidays y los niños tienen vacaciones. Multitud de familias, al igual que nosotros, aprovechan para visitar sus calles. El buen tiempo que nos acompaña durante toda semana también ayuda.

Callejeamos por sus avenidas hasta entrar en el barrio chino, donde paramos a comer.

De vuelta a la calle, hacia Trafalgar Square, pasando por Picadilly Circus. Un lugar de encuentro que alcanzará su máximo esplendor en la noche, donde sus paneles luminosos resplandecerán en la oscuridad.

Final de tarde en la plaza de Trafalgar. Un espacio donde las manifestaciones políticas han sido sustituidas por espectáculos de magia y diversión. 

 
 
Chinatown.
 Esa verduras entre el pollo......las recordaré toda mi vida.
 
 Picadilly Circus. La fuente central se encuentra en obras, rodeada de vallas.
 
Trafalgar Square, la plaza de las cuatro columnas.
La principal, la que contiene la escultura de Nelson, queda recortada, fruto de mi poca pericia fotográfica. 
 Al frente, National Gallery.
Algún día tendría que contar mi aventura por la Natinal Gallery y las verduras del restaurante del Chinatown.
 La cuarta columna, ocupada este año por "El Gallo Azul" una obra provocadora.
 La columna de Nelson.

Y el Gallo Azul.


Londres IV, British Museum




Para qué sirve un museo?

British Museum, uno de los mayores templos del coleccionismo. Su fachada delata la solemnidad de los objetos que contiene.

Esculturas, grabados, dibujos, e infinidad de objetos, que compiten entre si por su valor, por su belleza o por ser piezas únicas.

Agolpados en la entrada junto a otras personas, somos absorbidos con rapidez. Nos distribuyen por distintas mesas donde controlan los bolsos de mano. Un trámite tan sencillo como decirle al celador, cuando me pregunta si llevo un cuchillo, que el jamón de mi bocadillo es de paquete loncheado.

Nada más entrar nos damos de bruces con una vitrina: la Piedra de Rosetta y un enjambre de personas a su alrededor. No parece posible que lleguemos a primera línea, pero a semejanza de las abejas, la reina se desplaza y el ejambranzón desaparece.

A su alrededor no hay ni bancos, ni sillas, ni un espacio apropiado para detenerse en su contemplación. Y me pregunto, para que sirve un museo???? por qué queremos visitarlos???

El deleite ante cualquiera de estas obras de arte resulta complicado, por la gente que te empuja, los flash de las cámaras y el murmullo de los grupos.

Pero te das cuenta que ante la Piedra de Rosetta has comenzado a recordar la historia de su hallazgo por un soldado de Napoleón, su descifrado por Champollión....

Vas recorriendo distintas salas y entras en la que se encuentras las momias y comentas los procesos empleados para embalsamar, te fijas en los vasos canopos y recuerdas que contenían....

En la sala dedicada a Grecia, las esculturas del frontón del Partenón, te trasportan a los días que paseaste por la Acrópolis. Y en las salas de Mesopotamia hablas de los Zigurat, que aunque no los has visto, si recuerdas haber leído de ellos.

Cuando sales del museo, te das cuenta de para que sirvió esa visita: Para recordar. 


La Piedra de Rosetta.

Ni es rosa, ni es de basalto negro como se creía hasta 1999, cuando limpian la cera protectora que la recubría y descubren que es de granodiorita, algo así como granito negro.


Salas del Antiguo Egipto.

Sala de las momias.

Entramos en Mesopotamia.

Los impresionantes relieves que en su día cubrieron los muros de edificios notables, los disfrutamos ahora en salas climatizadas.

Las escenas de cazas de leones.

No se encuentra en este museo el león herido vomitando sangre, pero aún recuerdo las explicaciones de mi profesora de historia del arte. Increíble el realismo.

Si no estaban en la guerra, para no aburrirse se iban a cazar leones.

No podían sentarse a leer un libro, ellos que inventaron la escritura.

Escritura cuneiforme

Esculturas del frontón del Partenón.

 
Sarcófago etrusco.
Ante el sarcófago, rememoramos el libro de José Luis Sampedro, su historia tierna y el semblante sereno de la escultura.

Otro día movidito....

Londres III: La City




A priori parece un día maratoniano. De aquellos que te dejan las piernas como si terminaras de descender un pico por un paraje de dolinas y canchales.

Pero la City, el lugar donde los romanos fundaron la ciudad hace dos mil años, es un espacio muy reducido en distancia, que no en profusión de edificios.

El distrito financiero, uno de los más importantes del mundo. Y un lugar donde nuestras cabezas no paran de girar, a la voz de mira allá!!!! o, mira ese otro!!!!!

Un día espléndido meteorológicamente hablando, que nos ha permitido disfrutar a lo grande.
  
Partimos del punto donde ayer dejamos la visita, London Eye, y tomamos un ferry que por el Thames nos llevará hasta Tower of London.

 Las diez, una buena hora.

 
 La catedral y los rascacielos de la City.

 En la otra margen del río, The Sard.

 Royal Exchange, fundado en su origen como un centro de comercio.

Hoy alberga una exclusiva cafetería y exquisitas tiendas por sus laterales. 
  
 
 Por cualquier calle la variedad de edificios es impresionante.

 St. Paul´s Cathedral.

 
En el  número de 20 de Fenchurh Street, conocido como "el Walkie Talkie" por su forma. Con 180 metros de altura.

 Tower 42

Fue el más alto en su época, con 43 plantas y 183 metros, pero como todos los records, también fue superado.

Leadenhall Market, un espectacular mercado cubierto, que se prepara para la llegada de los hombres de traje.

 
 The Gherkin,  41 pisos de altura.

Acero y cristal para esta maravilla, que por su forma se le conoce por el apodo de "Pepinillo".

 
 
 
 
 
Millennium Bridge.

Peatonal y realizado en acero, con buenas vistas de la catedral.

 
 
 The Shard.

El más alto del Reino Unido y de la Unión Europea. Con la friolera de 309,6 metros.

 309.6 metros de escalera al cielo.

 
 
 Tower Bridge y Tower of London.

En esta imagen, Tower Bridge y una parte de la cúpula del City Hall, edificio donde se encuentra el Ayuntamiento de Londres.

 
 
 
 
De vuelta en el ferry.

PERO A QUIÉN ESTÁ FOTOGRAFIANDO ESA SEÑORA DE UÑAS PINTADAS!!!!!

Finalizamos el reportaje en el mismo lugar donde comenzamos. Aún queda luz, pero no ganas. Solo necesitamos una buena cena y una larga dormida para poder mañana continuar "Mareando la Perdiz".