Falaropo picofino y fumarel aliblanco.




21/08/2016
Cuando le comento a Javi que hemos ido a ver un Falaropo picofino, me dice lo de siempre: te inventas los nombres.

El nombre es difícil de recordar, no así el apellido, que lo distingue fácilmente de su primo el pricogrueso, o de su otro primo el tricolor.

Ya sobre la mesa, cuando te pones a leer algo sobre esta curiosa ave, encuentras el sentido a su nombre.  Falaropo proviene de la unión de las palabras griegas phalaris (focha) y pous (pies), «pies de focha», en referencia a la similitud de los pies de las tres especies de falaropos con los de las aves del género Fulica.

Desafortunadamente no llegamos a ver a el falaropo fuera del agua. Únicamente en la foto que abre este reportaje podemos ver sus patas, pero sin detalle.

Unos días de mar y sol por las playas de Cabo de Palos y La Manga, hace que Martín se entere de la existencia de un falaropo picofino en las Salinas de San Pedro.

Que Lo Pagan no sea un lugar indiferente para nosotros, unido a la posibilidad de nadar en la piscina natural tan inmensa que hay junto a la zona de los barros, nos lleva a las salinas en busca del picofino.

Según aparcamos junto a las salinas, nos topamos con un pajarero que nos señala donde se encuentra el falaropo.

Un ave muy particular, ya que perteneciendo al grupo de los limícolas, no obtiene su alimento recorriendo y picoteando los margenes del agua. Los falaropodos se alimentan mientras nadan, picoteando los pequeños insectos que encuentran flotando sobre las aguas.

Otro de sus rasgos diferenciadores es su dimorfismo sexual inverso, que se caracteriza por la diferencia de sus plumajes nupciales y por su infrecuente método de emparejamiento, en el que muchos de los roles sexuales están invertidos, recayendo sobre los ejemplares machos las tareas de incubación de los huevos y cuidado de los pollos hasta su emancipación.

Según llegamos a las salinas el Piccofino se encuentra alejado, en la orilla opuesta, realizando pequeños vuelos y alimentándose. Pero al poco para y se pone a descansar flotando. 

Las pequeñas olas que hay en las salinas se encargan de acercarlo hacia la posición donde nos encontramos.

Será Martín el que consiga hacerle todas las fotos que hay en el report, ya que nosotros, pajareros de pacotilla nos encontramos sin cámara y sin prismáticos.











Será el pajarero que nos indicó donde se encontraba el falaropo, el que nos diga que uno de los fumareles que sobrevuelan las salinas es un fumarel aliblanco.

Un nuevo BIMBO.

Con plumaje de invierno, aún conservaba el pecho con puntos negros.

Escaso tamaño para estas aves que realizan grandes desplazamientos migratorios. 













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