Peñacorada desde Robledo de la Guzpeña




20/03/2015
La última salida del invierno.

Esta noche entra la primavera. Flores, sol y más horas de luz. Andar sin raquetas, crampones y material invernal. Sentarse en cualquier rincón, disfrutar del monte cuando vuelve a renacer.

Ayer rebuscaba en el disco duro para localizar unas fotos de Peñacorada. Hoy la veo en directo.

Uno de los baluartes de la montaña, donde la meseta finaliza. Un mirador de las tierras llanas del sur, de los frondosos montes de Valdetuejar o de las montañas de Ocejo.

Por eso me acerco hasta el bonito pueblo de Robledo de la Guzpeña, para hacer cima en Peñacorada y descender a los robledales que cubren su cara este.

La gran mancha de robles que se extienden por los valles de Valdetuejar y oculta joyas tan notorias como el Santuario de la Virgen de la Velilla. Bosques sin hojas y con arroyos pletóricos de aguas que descienden encabritadas.

Un descuido, me salto un sendero, y cuando llego a darme cuenta estoy a poca distancia del santuario. Media vuelta en busca del sendero correcto, entre árboles dormidos que los rayos de luz intentan despertar.

Alcanzo el collado y entro en el valle que me lleva de nuevo a Robledo, por un camino rodeado de encinas.



La entrada de Robledo de la Guzpeña.
Otro pueblo final de carretera, con buenas vistas a la peña.


Al final, el único que no vio el eclipse creo que fui yo.

Cambio todos los registros, no consigo enfocar manualmente y el enfoque automático no funciona.

Lo único que logro es hacer unas fotos con aspecto de nocturnas.

Qué desastre!!!!!

Salida de Robleda de la Guzpeña.


Bosques de encinas.
Y estupendas vistas a las montañas vecias.
Alcanzo la arista pero el fuerte viento me obliga a subir por la cara oeste buscando algo de protección.
La meseta se encuentra con las laderas de Peñacorada.

CIMA!!!!
Las montañas de Ocejo
Espigüete y Curavacas.
Konicoleando
El fuerte viento me obliga a abrigarme como no lo he hecho en todo el invierno: temmica, polar, chaqueta polar, anorak y más tarde la chaqueta de gore.

Despidiendo el invierno con fuerza.
Los Moros, la Rionda, Cerroso, los Jaidos, la Muga y las Pintas.


Otero de Valdetuejar.
Renedo de Valdetuejar.
Peñacorada.
Descendiendo por la cara norte llego hasta las ruinas de lo que fueron una explotación de minerales.
Ver nota aclaratoria al final del reportaje.

Arroyo Valdelís


Un inmenso robledal.


Robledo de la Guzpeña















Nota aclaratoria:

Me escribe Enrique Rodríguez Garcia un correo para hacerme la siguiente aclaración (que le agradezco mucho) y que trascribo literal:

"Comentarte que lo que encuentras descendiendo por la cara norte, no es una antigua explotación de minerales. Son los restos del antiguo Monasterio de Santa María de Valles de Peñacorada. Refugio de monjes entre los que se encontraba San Guillermo de Peñacorada"

11 comentarios:

  1. Bonita excursión a un pico que aún tenemos pendiente.
    ¡Cuánta nieve se ve aún por las Carrionas! Ese Espigüete para que nos está llamando, Habrá que ir allí a prolongar el invierno.
    ¡¡¡¡Saludos!!!

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    1. Yo también le miraba entre el rabillo del ojo al Espi.

      Saludos Cotoya.

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  2. Una ruta muy guapa, tiene muy buena pinta. Preciosa y trabajada entrada Jose, un abrazo desde el Cantábrico.

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    1. Hola Germán.
      Una salia campeste, montaraz le llamo yo.

      Saludos Germán.

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  3. Estupenda ruta, yo la conozco desde Peñacorada. Saludos

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    1. Desde la norte. La conozco. En este caso quería ver los bosques de encinas y que el horizontes estuviera despejado para ver el eclipse.

      Saludos to parriba.

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  4. Yo la desconozco pero me encanta el tono agreste y solitario de la misma. A ver cuando podemos acercarnos. Saludos

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    1. Cuando te acerques me lo comentas y te mando al konico.

      Saludos Paloma.

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  5. El robredal me era desconocido...habrá que ir en otoño
    El eclipse yo lo vi bien con las gafas de soldar

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    1. En primavera, cuando salgan las hojas y el campo este repleto de flores. Esa creo que es la mejor época. Nosotros estuvimos ayer de nuevo. Un día precioso!

      Fíjate que le di un cristal de soldar a Martín para que lo viera y no se me ocurrió coger otro para mi. Cachissssss.

      Saludos Pepelui.

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