Los tejos de Valporquero


16/09/2017
Se puede defender un árbol???

De qué? o de quién???

Del hacha, de la sierra, del fuego, ... o de mi cámara?

Como intentando evitar que les robase el alma, los tejos de Valporquero se han defendido de mi con arrojo cada vez que me acerqué a ellos. El entramado de ramas secas que los rodea, ha punzado mis rodillas, mis costados, mis brazos y a punto estuvo de sacarme un ojo.

Los tejos de Valporquero son árboles solitarios que decidieron abandonar la calidez del bosque y situarse en la arista brava, casi inaccesible, para conservar su independencia y mostrar su arrogancia.

Camino de Valporquero, al paso por las Hoces de Vegacervera, me planteo ascender por la canal de los Tres Techos hasta el punto donde se encuentra el rodal de tejos que quiero ver. Lo desestimo ya que, en caso de no descender por la canal, la vuelta sería larga y tediosa, a la vez que perdería cruzar por el hayedo de Valporquero.

Aparco en una pequeña explanada antes de las instalaciones de la cueva. La entrada al hayedo esta marcada con balizas. Camino por el sendero en sentido contrario a la ruta marcada. El bosque me fagocita con rapidez, una cúpula de hojas evita que entre la luz y el ambiente se vuelve de cuento. Al poco, manchas oscuras aparecen ante mí. Ejemplares de tejos aislados, dentro de un mar de hayas, que paro a fotografiar.

El sendero progresa entre el bosque, se encabrita y busca la luz., Salgo en un pequeño collado, entre la Peña Moneca y la Peña Valporquero. Ya solo es cuestión de aristear en busca de la cima de Valporquero.

Un triste montículo de piedras señala el punto más alto. Buenas vistas de los valles adyacentes y de la hendidura de las Hoces de Vegacervera que separa el macizo de Valporquero de la gran meseta que crea la línea formada entre el Pico Ungrío y el Correcillas.

Un leve movimiento a la derecha y veo el rodal de tejos que hoy he venido a fotografiar.

Un camino tortuoso por un terreno caótico, lleno de hoyos disimulados por la vegetación y con una caliza rugosa que te pule las palmas de la mano tal cual papel de lija.

Un pequeño rodal de tejos que surgen de la roca víva y cuyas raíces han tenido extenderse entre ella para buscar la tierra donde poder aferrarse y sobrevivir.

Un buen lugar para contemplar el valle de Vegacervera y la cima del Pico Cimero, hacia el cual me dirijo.


Otra mancha de tejos bajo la cima del Cimero y otro ejemplar inaccesible que cuelga hacia las Hoces.

La mañana va pasando, entre caminatas y fotos. Quiero volver a casa a comer, por lo que renuncio a la cima del Pico Bajero para descender con tranquilidad y entretenerme por el hayedo.  

 Vegacervera y el macizo de Valporquero
 Desde el mirador de Valporquero el hayedo y cimas.
 Un bosque de cuento de hadas.

En dos o tres semanas el bosque estará espléndido. 
 Con buenos ejemplares de hayas.

 En el centro del bosque comienzo a ver los primeros tejos.
 Ejemplares aislados.

 Salgo del bosque.
 Es cuestión de ir remontando la arista hasta dar con la cima de Peña Valporquero.
 Ese pequeño montón de piedras marca el punto más alto. Peña Valporquero 1.597 metros, nadie ha querido engalanar su cumbre con una cruz.

La ladera se precipita hacia el río para formar las verticales paredes de las Hoces.
Al frente la vertiente oriental de las hoces que culminan en la meseta donde se sitúa el Pico Ungío
La primera visión del rodal de tejos que vengo a ver. Solitarios, encumbrándose sobre un picacho que se asoma al vacío.
Vegacervera.
Al fondo derecha Cueto Salón.
 Tejos de Valporquero.

La cima del pico cimero y el corte de las Hoces de Vegacervera.

Sus raíces han tenido que luchar entre y con las rocas en busca de tierra donde poder asirse. 

Haciendo de referencia para poder comparar tamaños.




Hacia el Pico Cimero.
Un terreno continuo de dolinas.
Nuevo grupo de tejos bajo Pico Cimero.
Vista atrás.
Me asomo a ver un tejo aislado.



Felmin y las montañas de Sáncenas.
Toda la meseta del macizo de Valporquero.
Vista del hayedo durante la bajada.